5.8.17

correr hasta el bosque y gritar

pausa
sin calma
un pensamiento
entra el desasosiego

una centésima de segundo
nuestras miradas chocan
sonrisas cómplices
palpitaciones entrecortadas

un segundo
estás pensando
te recuestas en tu asiento
tornas la cabeza hacia atrás
cierras los ojos
abro los míos
respiro..

suspiro..

dos segundos
se eriza mi piel
toma por sorpresa
estas
enormes
translúcidas
e irrefrenables
ganas de...





en tu universo me acuesto
cierro los ojos
y caigo al abismo.

31.3.16

infinito

Tan solo ayer fui un rayo de sol multiplicado,
sólo por un rato, porque de vez en cuando,
la gente te deja sin respiración.

Probablemente solo serás el hombre de mi otra vida.
Deshechos el uno para el otro, mi chico con ojos de pájaro perdido.
No quiero nada más, no quiero a nadie más,
nadie que no sea ni interesante, ni sensacional, ni atractivo, ni poético.
Como tú.

Siempre se sentía esa conexión..
entre tus palabras y mis lunares el viento se asomaba,
y si seguíamos sin hacer nada nos quedaríamos ciegos
el único motivo para irme y el único para quedarme.
Había llegado a mi límite.

Pues a ver. Qué esperamos. Pensé.

Con las manos a veces tibias y calor en las costillas,
escribo involuntariamente igual que late mi corazón.
Me dije, sé valiente, y pues.. bueno.

Yo te quiero.

Con el corazón, con los huesos, con los ojos,
con la yema de los dedos, con todas mis ganas, con todo mi ser,
hasta terminar siendo ridículamente sentimental.

Pero fui valiente tarde.
Nunca dices nada y a mi se me han roto las palabras,
con el miedo de perder lo que nunca has tenido,
se rompieron los nudos.

Ya no se leer entre tus lineas...
y poco a poco vas fundiendo tu luz.

Deja, que ya me engaño yo,
porque cuando alguien te quiere, se nota.
Cuando no, se nota más.
Y se te encoge el corazón,
y te das cuenta de lo ridícula que eres.

Porque a lo mejor me equivoco,
soy mala, y estoy enferma o un poco idiota,
pero mírate nadamas.. al ras del suelo,
por un hombre que nisiquiera se voltea para
decirte que te quiere.

O que NO.

Hoy he perdido los por qués y las ganas de pensarlos.
Tras un fin de semana como ese no sé que me queda,

yo misma. Quizás.


Me fuí construyendo una pared con recuerdos falsos
y pistas extraordinariamente absurdas,
quería todo, tenía nada, solo podía tocar el viento,
quería correr de tus pausas
...
pero ahora ya nada tiene luz a mis sentidos.
Tal vez solo hay que esperar a que me crezca otro corazón en el pecho.

Me pidió entre líneas un poco de espacio
y le regalé el infinito contenido entre dos espejos.



 ***

Finalmente he entregado mi cuerpo al espacio.

3.6.15

seis y seis y dan las doce

seis años de espera
hace seis años
en este mes,
por última vez
el viento y la luna,
o fueron nueve,
tal vez once,
dice,

podrían pasar cien años,
y la luna aún le guardaría
s u s
l  e  t  r  a  s
.
.

entre sueños...

al viento.